Lomas de Lima para principiantes: cuáles son más fáciles, más cortas y más accesibles

Lomas de Lima para principiantes

Lima es la segunda ciudad más grande del mundo construida sobre un desierto. Eso lo saben todos. Lo que mucha gente no sabe es que entre junio y octubre ese desierto se cubre de verde. Las lomas costeras son un ecosistema único en el planeta que ocurre exclusivamente en la costa central del Perú y el norte de Chile: la neblina marina sube por las laderas de los cerros, condensa su humedad y genera vida vegetal en pleno desierto. En esos meses, a menos de una hora de Lima, hay colinas tapizadas de musgo, flores silvestres, aves y hasta vizcachas. El problema no es llegar: es saber por dónde empezar.

Qué son las lomas y por qué la temporada importa

Las lomas son ecosistemas estacionales. Fuera de la temporada húmeda —de junio a octubre— son cerros áridos sin mayor atractivo visual. En temporada, se transforman en lo que los limeños llaman, con razón, los pulmones verdes de la capital.

El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado explica que la temporada de lomas se inicia con el invierno y la presencia de neblinas que generan el crecimiento acelerado de la vegetación. En 2019, el gobierno peruano formalizó la protección del ecosistema mediante el Decreto Supremo N° 011-2019-Minam, que creó el Área de Conservación Regional Sistema de Lomas de Lima, con una extensión de 13.475 hectáreas e integrada por las lomas de Ancón, Carabayllo 1 y 2, Amancaes y Villa María.

Más allá del ACR, en el radio de Lima existen al menos diez zonas de lomas visitables: Amancaes, Paraíso, Mangomarca, Lúcumo, Jatosisa, Ancón, Asia, Carabayllo, Lachay y Supe. Para alguien que nunca ha ido, la variedad puede resultar paralizante. La selección que sigue prioriza tres criterios: accesibilidad desde Lima sin vehículo propio o con tiempo de traslado razonable, dificultad baja a moderada y rutas que no requieren guía obligatorio para el recorrido básico.

Las lomas más accesibles para quien empieza

Lomas de Paraíso – Villa María del Triunfo

Son las lomas más populares de Lima para quienes van por primera vez, y con razón. Están dentro del distrito de Villa María del Triunfo, lo que las hace accesibles en transporte público desde San Juan de Miraflores: desde el paradero del hospital María Auxiliadora o Ciudad de Dios se toma la línea 22 y se baja en el mercado Paraíso. El ingreso es gratuito, aunque las visitas guiadas se reservan previamente a través del WhatsApp de los guías locales.

Las Lomas de Paraíso tienen una extensión de 691 hectáreas y llegan hasta los 1.200 metros de altitud. No todo el recorrido es para principiantes: los tramos altos tienen pendientes pronunciadas con suelo arcilloso que se vuelve resbaladizo con la humedad. La parte baja, sin embargo, ofrece ya una experiencia completa: pinturas rupestres de período lítico —un venado y un caracol grabados en roca— lechuzas de arenales, cernícalos, loros y la flor de amancaes en su máxima expresión entre agosto y octubre. Estas lomas almacenan la mayor reserva de flores de amancaes de Lima.

La niebla envuelve el recorrido con frecuencia, lo que puede desorientar a quien va sin referencia. Ir en grupo o con un orientador local en la primera visita es lo más recomendable.

Lomas de Amancaes – Rímac, Independencia y San Juan de Lurigancho

Las Lomas de Amancaes son las más cercanas al centro histórico de Lima. Se extienden sobre más de 237 hectáreas en los distritos del Rímac, Independencia y San Juan de Lurigancho, y fueron reconocidas en 2013 como Ecosistema Frágil por el Ministerio de Agricultura y Riego. Desde el Rímac se llega en transporte público hasta la zona de Flor de Amancaes.

El recorrido básico dura aproximadamente tres horas y discurre entre farallones rocosos rodeados de mitos, taras, cactus, ortigas negras, caihuas, papas y tomates silvestres. La flor de amancaes, símbolo de Lima, florece aquí entre agosto y diciembre. La ventaja frente a otras lomas es la proximidad: no hay que salir de la ciudad para llegar. La desventaja es que el crecimiento urbano ha presionado el ecosistema desde varios frentes, y algunos accesos requieren orientación local para no desviarse hacia zonas intervenidas.

Lomas de Lúcumo – Pachacámac

Las Lomas de Lúcumo son el destino más organizado para el visitante que va por primera vez. Están ubicadas en el Centro Poblado Rural Quebrada Verde, dentro del distrito de Pachacámac, a aproximadamente 34 kilómetros de Lima y una hora en transporte. Se puede llegar en microbús desde el paradero del puente Benavides en la Panamericana Sur, tomando las líneas SO 16 y 18 hasta Lurín, y luego colectivo a Pachacámac y mototaxi hasta Quebrada Verde.

La Asociación del Circuito de Ecoturismo de las Lomas de Lúcumo administra el sitio desde 2003. Las tarifas de ingreso son S/ 5,50 para niños de 3 a 11 años y S/ 10 para mayores de 12. El recorrido corto dura alrededor de tres horas; el largo, cinco. Hay orientadores locales disponibles a S/ 40 para el recorrido corto y S/ 50 para el largo, en grupos de hasta 15 personas.

Lo que distingue a Lúcumo de otras lomas es la combinación de biodiversidad con valor arqueológico: en la ruta hay petroglifos y restos de asentamientos prehispánicos. También es uno de los pocos sitios donde el rapel está disponible como actividad adicional, a un costo entre S/ 30 y S/ 40, para quienes quieren un aliciente extra. El horario de atención es de lunes a domingo de 8 a.m. a 5 p.m.

Reserva Nacional de Lachay – Huaura

Lachay es la única loma con categoría de Reserva Nacional en el Perú, gestionada directamente por el SERNANP. Se ubica en el kilómetro 105 de la Panamericana Norte, en la provincia de Huaura, a dos horas de Lima. Esa distancia la saca del radio de las lomas para un día fácil, pero la hace ideal para quien puede dedicar la mañana entera al traslado y al recorrido.

La reserva tiene más de 5.070 hectáreas y ofrece tres rutas señalizadas de diferente duración: el Circuito El Zorro (20 minutos), el Circuito de Las Taras (una hora) y el Circuito de La Perdiz (dos horas). Los senderos están señalizados, lo que facilita el recorrido sin guía. Es posible avistar vizcachas, zorros costeños, el turtupilín y la perdiz serrana, entre unas 60 especies de aves identificadas. El horario de visita es de lunes a domingo de 8 a.m. a 5 p.m. El costo de ingreso es S/ 11 para adultos y S/ 5 para niños. Los días de ingreso libre son el 21 de junio y el 27 de septiembre.

Lachay tiene además zonas de campamento con parrillas, servicios higiénicos, cafetería y zona de parqueo, lo que la hace viable para una estadía de más de un día.

Comparativa rápida para elegir

LomasDistancia desde LimaTransporte públicoCosto de ingresoDificultadMejor para
Paraíso (Villa María)Dentro de LimaSí, directamenteGratuitoBaja (tramos altos, moderada)Primera vez, presupuesto ajustado
Amancaes (Rímac)Dentro de LimaSí, directamenteGratuitoBaja a moderadaQuien no quiere salir de la ciudad
Lúcumo (Pachacámac)34 km, ~1 horaSí, con combinaciónS/ 10 adultosModeradaCircuito organizado, familias
Lachay (Huaura)105 km, ~2 horasNo directamenteS/ 11 adultosBaja (rutas cortas)Día completo, avistamiento de fauna

Fuente: elaboración propia con datos del SERNANP, Municipalidad de Lima y portales de cada circuito

Lo que hay que llevar y lo que no

La niebla baja la temperatura incluso en los meses de julio y agosto, cuando el sol afuera del cerro puede hacer pensar que no hace frío. Dentro de las lomas la sensación térmica cambia. Una casaca impermeable liviana o cortaviento es el elemento más subestimado del equipo básico.

El calzado es crítico. Las zapatillas de lona o las de suela lisa son un riesgo real en suelos arcillosos húmedos. Zapatillas de trekking o deportivas con algo de agarre son suficientes para todas las lomas que aparecen en esta guía; no se necesitan botas de montaña.

Lo que sí hay que llevar: agua (mínimo un litro por persona), protector solar (la nubosidad no bloquea la radiación UV), algo para comer si el recorrido dura más de dos horas, y una bolsa para llevarse los residuos. Las lomas son ecosistemas frágiles: el Ministerio del Ambiente promueve activamente la regla de no dejar nada atrás, que en estos ecosistemas tiene consecuencias directas sobre la flora y la fauna.

Lo que no está permitido en ninguna loma del ACR: encender fuego, sacar plantas o animales, ingresar con parlantes o música alta. En Lachay, el ingreso con mascotas está restringido para proteger la fauna silvestre.

La biodiversidad que se puede ver sin ser experto

Las lomas no requieren ser ornitólogo ni botánico para disfrutarlas. En cualquiera de las lomas del ACR, con caminar despacio y sin hacer ruido, es probable ver la flor de amancaes en su contexto natural, escuchar o ver algún picaflor, toparse con una vizcacha entre las rocas y cruzarse con insectos polinizadores que no existen en ningún otro contexto urbano de Lima.

Las lomas tienen, según datos de la Municipalidad de Lima, más de 219 especies de flora y 94 de fauna nativa y migratoria. En temporada alta, entre agosto y octubre, la concentración de vida es máxima. Visitarlas fuera de ese rango —en noviembre o en mayo— es encontrar cerros secos donde nada de lo anterior es visible.

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José Delgado

José es un apasionado del turismo. Le encanta explorar los tesoros ocultos de su país y descubrir nuevas maravillas en cada rincón. Desde las antiguas ruinas de Machu Picchu hasta las enigmáticas Líneas de Nasca, Jose se siente fascinado por la rica historia y cultura de Perú. Siempre está dispuesto a embarcarse en aventuras emocionantes.

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